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Teshuva y Perdón Una relectura judía del documento: La Iglesia y las culpas del pasado El documento elaborado por la Comisión Teológica Internacional respondiendo a la exhortación papal por cumplimentar con los requisitos de memoria y reconciliación que hacen a la esencia del jubileo cristiano, ha dado lugar a todo tipo de comentarios entre aquellos que esperan un rendimiento de cuentas de la Iglesia Católica Apostólica Romana. El consenso general fue de ponderación por el gesto, aunque con ciertas limitaciones y, en algunos casos, directamente críticas al mismo. Quisiera referirme específicamente al punto 5.4 del documento: “Cristianos y Judíos”. Por un lado reconoce que se debe mantener “una memoria moral y religiosa de la herida infligida a los hebreos”, pero por el otro, el documento adjudica el antisemitismo a “las mentes y los corazones de algunos cristianos” y relativiza el rol que le cupo a la Iglesia en la formación de la base ideológica sobre la que se perpetró la Shoah. El análisis del párrafo referido, y tal vez de todo el documento, debiera hacerse sobre la base del vocablo hebraico citado en el mismo, Teshuva. Dicho término que suele traducirse como “contrición”, que se explica como el dolor profundo por haber ofendido a Dios, es sólo una aproximación al concepto hebraico. Teshuva deriva del verbo “Shuv” que significa retornar, y es utilizado en el sentido de retorno a Dios en los textos de la Tora, donde dice explícitamente: “... y habrás de retornar hasta el Señor tu Dios...”(Deuteronomio 30:2), y de los Profetas, tal como leemos en Jeremías 4:1, “Si te volvieres, oh Israel, dice Dios, vuélvete a mí”, y en Oseas 14:1, “Vuelve, oh Israel, al Eterno tu Dios, porque por tu pecado has caído”. El vocablo Teshuva fue acuñado por los sabios de Israel en la época mishnaica, intertestamentaria en la nomenclatura cristiana, y aparece en múltiples citas en la Mishna (Ioma 8:8,9, Nedarim 9:3; Bava Metzia 5:10; Avot 4:11). La concepción talmúdica de la Teshuva fue resumida de tal modo por Maimónides (Hiljot Teshuva 1:1) “Todos los preceptos de la Tora, tanto los mandatos como las prohibiciones, si fueran transgredidas voluntaria o involuntariamente por el hombre, al hacer éste Teshuva y arrepentirse de su error, debe confesarse delante del Eterno... diciendo: ‘Dios, he errado, he pecado, he transgredido delante de Ti, he hecho tal y tal acción, y me avergüenzo, y jamás repetiré la misma’”. Dentro del mismo contexto (2:1) leemos: “¿Cuál es la Teshuva perfecta? Aquella en la cual hallándose nuevamente el transgresor en una situación semejante a aquella en que pecó, se sobrepone a los motivos que provocaron su incorrecto proceder, gracias a la Teshuva que hizo”. Cabe aclarar que la Teshuva debe realizarse una vez que se resarció al damnificado o se purgó la pena, no es un sustituto de la pena o de la indemnización correspondientes, sino su complemento. La Teshuva es el proceso mediante el cual el hombre se esfuerza por superar sus falencias espirituales, transformándose en un nuevo ser (Pesikta Rabati 169,a). En tal sentido debe entenderse el versículo 12:2 de la Epístola a los Romanos, en el que se menciona “la transformación de la mente”, y que es citado por el documento en el mismo contexto. Si bien el documento se presentó en el contexto de un pedido de perdón por los errores cometidos por la Iglesia, su análisis debiera hacerse —a mi entender— bajo la perspectiva de la Teshuva. Si la esencia última del mismo fuese meramente pedir perdón por los errores y ponerle con ello punto final a la Historia, sería superficial, banal. Pero si es analizado como el primer paso de un largo camino, con el que se condena al antisemitismo y a los distintos errores cometidos en el pasado, con el compromiso de seguir hurgando en la Historia y darle respuesta a los interrogantes pendientes y, por sobre todo, de esforzarse por crear —junto a Dios— un nuevo ser, entonces el documento será trascendente. La actitud de Juan Pablo II, más allá de toda disidencia, refleja coraje, valentía y humildad, elementos indispensables para el comienzo de la Teshuva. Rabino Dr. Abraham Skorka Rector del Seminario Rabínico Latinoamericano “M.T.Meyer” Rabino de la Comunidad Benei Tikva |